Nos queremos

Debemos procurar que las relaciones de pareja sean constructivas y saludables, que justamente sean de beneficio y disfrute pleno para quienes la integran, como realmente una expresión del amor y atracción que sienten entre sí esas personas.

Lo que hemos tratado más arriba son elementos fundamentales sin los cuales no puede existir la vivencia del amor de pareja en forma saludable. Pero ¿cómo podemos decir que esta vivencia es saludable? Podríamos decir, sencillamente, que es cuando la relación contribuye a nuestro bienestar integral. Así, es muy importante que sepamos identificar algunas características adicionales para experimentar relaciones de pareja saludables:

Buen trato: En las relaciones de pareja saludables, cada uno busca el bienestar del otro, así como el propio, por ello se da un trato con amabilidad y ternura.

Surge desde el amor propio: Si nos amamos y valoramos podemos dar y recibir amor de forma sincera, libre y sin presiones, no amamos por necesidad ni por el simple hecho de no estar solas o solos.

No buscamos que la otra persona nos “cure heridas”: Una persona que esté muy herida emocionalmente tendrá muchas dificultades para poder dar y recibir amor que le genere bienestar, por eso, si este fuera el caso, es conveniente buscar ayuda profesional para sanar emocionalmente y así poder tener una relación de pareja saludable.

Hay amistad: Las relaciones de pareja saludables se basan en una fuerte amistad y en la empatía, somos pareja pero también somos amigos por eso compartimos sueños, intereses, actitudes y sabemos ponernos en el lugar del otro para comprender su punto de vista.

Se basa en la libertad: Estar juntos por decisión y voluntad propia únicamente por el afecto que se tiene, y se tiene claro que el amor, así como surge espontáneamente, también puede terminarse y aunque pueda doler sabemos que eso es parte de la vida, teniendo claro que la otra persona no nos pertenece ni nosotros le pertenecemos.

Hay respeto e igualdad: Ninguna de las dos personas cree valer más que la otra, las opiniones y deseos de ambas son importantes y tomadas en cuenta.

Transparencia y respeto a la privacidad: Quienes integran una relación saludable deciden ser transparentes con sus parejas, no ocultan cosas que son de interés común con la otra persona, pero saben que su pareja sigue teniendo derecho a la privacidad, por lo tanto, no la obligan a que les cuente todo, ni que le dé sus claves de celular, redes sociales, etc. Somos pareja, pero cada cual sigue teniendo su individualidad y necesita privacidad.

Existe cuidado mutuo sin llegar a controlar o acosar: Cada uno cuida del otro, pero con ello no se busca controlar a la otra persona, sabiendo que cada uno tiene una vida propia con sus propios desafíos diarios. Quienes vigilan y controlan a sus parejas tienen una visión equivocada del amor ya que no demuestran respeto ni confianza ni seguridad.

No hay violencia en ninguna forma: Por supuesto, una relación de pareja saludable está libre de cualquier forma de violencia ni hay machismo que tiende a generar situaciones de violencia, ya que una persona machista actuará como si los hombres valieran más que las mujeres.

Apoyo: En una relación de pareja saludable se recibe apoyo mutuo, esto se manifiesta por ejemplo cuando la otra persona se alegra de nuestros triunfos y busca levantarnos de nuestros tropiezos, dándonos constantemente palabras de ánimo y haciendo cosas que nos alienten a salir adelante.

#SaludAmigableParaAdolescentes
wpChatIcon